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Una magnífica serie británica protagonizada por Roger Moore y Tony Curtis, en la que está repleta de acción, lujo, glamour, coches rápidos, mujeres espectaculares, buenos guiones y toda Europa como escenario pueden verse en esta serie de culto -creación de Robert Baker. Curtis era Danny Wilde, un playboy norteamericano con modales de cowboy. Había ascendido desde el bajo fondo hasta convertirse en un magnate petrolero. A cargo de Roger Moore estaba Brett Sinclair, un aristócrata británico también millonario y playboy pero con el estilo y la elegancia propias de la nobleza. Juntos lograron una química perfecta: funcionaban en contrapunto; al principio eran rivales y después se hicieron inseparables amigos. Galanes maduros y millonarios, fueron rescatados de la cárcel por el Juez Fulton, quien los convocó para resolver casos difíciles. La serie estaba llena de hermosas jovencitas, y ubicaba la acción en lugares paradisíacos como la campiña inglesa, París, Roma o Milán. 
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